sábado, 6 de diciembre de 2014

La Educación Intercultural, un derecho para todos

En un país que experimenta cambios tanto en lo cultural, político, económico y social, la educación tiene una misión importante que cumplir hacia la cohesión social y la coexistencia pacífica, y esto se puede dar mediante programas que alienten al diálogo entre estudiantes de diferentes culturas, por lo que la educación puede contribuir, de modo importante y significativo, a propiciar sociedades sostenibles y tolerantes.
Al hablar de Educación Intercultural es
asumir la situación de la diversidad cultural.

Entonces, podríamos decir que la EDUCACIÓN INTERCULTURAL sería una respuesta (como propuesta) al reto de brindar una educación de calidad para todos. Y ello se refleja y se expresa en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), que dice: La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos hu
manos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”.

La denominación de “educación intercultural” alude a la actitud de asumir positivamente la situación de diversidad cultural en la que uno se encuentra. También se sostiene que es la modalidad educativa más indicada para promover procesos de integración al interior de las escuelas que confluyan en relaciones democráticas y solidarias. Sin embargo, tal afirmación sólo tiene sentido si es que de antemano aceptamos que tanto la sociedad como las escuelas son un espacio de encuentro para grupos humanos diversos que, además, están en permanente transformación.

Entonces, dando un preámbulo del tema central que abordaremos, en los siguientes puntos se tratará de aclarar algunos conceptos como; qué entendemos por: intercultural, interculturalidad, educación, como también de la Educación Intercultural (EI), la meta de la EI, además de la relación entre cultura y educación. Acto seguido, se presenta como alternativa en el ámbito educativo lo que llamamos Educación Bilingüe Intercultural (EBI), así como algunas condiciones y el perfil que debe tener todo docente de EBI. Por último, se expone brevemente algunas conclusiones o reflexiones finales acerca del tema expuesto en este blog.

1. Definiendo los términos "intercultural", "interculturalidad", "educación"
Cuando hablamos de Intercultural, este término no se limita a describir una situación particular, sino que define un enfoque o proceso dinámico de naturaleza social en el que los participantes son impulsados, positivamente, a ser conscientes de su interdependencia al relacionarse con las diferentes culturas.
Incluso, al hablar de Interculturalidad hacemos referencia a las relaciones evolutivas entre grupos culturales. Por lo que puede ser definida como “la presencia e interacción equitativa de diversas culturas y la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas, adquiridas por medio del diálogo y de una actitud de respeto mutuo”. Entonces, la interculturalidad supone el multiculturalismo y es la resultante del intercambio y el diálogo “intercultural” en los planos local, nacional, regional o internacional.
Todos tenemos los mismos derechos y deberes,
a pesar de pertenecer a diferentes culturas o etnias.
La "educación" se define como “instrumento del desarrollo integral de la persona humana y de su socialización. Puede tener lugar a cualquier edad, gracias a la acción de múltiples instituciones tales como la familia, la comunidad o el contexto laboral, o mediante la interacción con el entorno natural, especialmente cuando esa interacción está social y culturalmente determinada.
De todas esas instituciones que ejercen su influencia, la escuela sigue siendo la institución educativa más visible, y su función es primordial y fundamental para el desarrollo de la sociedad. Además que, la escuela aspira a realizar y desarrollar el potencial de los estudiantes mediante la transmisión de conocimientos y la creación de competencias, actitudes y valores que los capaciten para vivir en la sociedad.
Sin lugar a dudas, la educación tiene una función y un papel importante que desarrollar en el diálogo entre culturas, contribuyendo a derribar muros fraguados por la ignorancia, la incomprensión, la inseguridad y la falta de comunicación y solidaridad. Para que la diversidad étnica y cultural se transforme en algo enriquecedor es preciso partir de un reconocimiento entre iguales, respetar la diversidad y promover el intercambio entre las culturas.

2. Educación Intercultural (EI)

Al hablar de “Educación Intercultural” dentro del contexto educativo, nos referimos a una tendencia reformadora en la práctica educativa que trata de responder a la diversidad cultural de las sociedades actuales. Podríamos delimitarla como la referida a los programas y prácticas educativas diseñados e implementados para mejorar el rendimiento educativo de las poblaciones étnicas y culturales minoritarias y, a la vez, preparar a los alumnos del grupo mayoritario para aceptar y aprender las culturas y experiencias de los grupos minoritarios.

3. Hacia la meta de la Educación Intercultural

Dentro de la meta de la Educación Intercultural está el responder no sólo al hecho de lo que significa la realidad de una sociedad diversa, intercultural y étnicamente plural, sino también implicarse en el proyecto de una sociedad futura, no sólo emergente sino tenerlo presente. Ésta es una realidad plural y compleja, caracterizada por el intercambio y la movilidad de las personas y de sus sistemas de valores y modelos socioculturales, así como la convivencia enriquecedora de diversidades culturales en un mismo lugar.
Llevar a cabo esta meta no es nada fácil y la experiencia de cada día lo demuestra. A veces, esta convivencia de distintas culturas en un mismo entorno es conflictiva y genera malentendidos e incomprensiones.
Por lo tanto, la meta final de la Educación Intercultural debe ser el de transformar a la sociedad en un medio más justo y democrático. Se trata sin duda de una meta ambiciosa que confía en las escuelas como agentes de cambio social y educativo. Según el pensamiento de John Dewey [1] (filósofo, pedagogo y psicólogo estadounidense) nos dice que: “las instituciones educativas se encuentran en una posición privilegiada para promover la transformación social, de modo que se superen las desigualdades (racismo personal e institucional, etnocentrismo, desigual distribución de recursos, relaciones de poder desiguales, etc.)”. En este sentido, los objetivos de la Educación Intercultural que se pueden plantear serían:
  • Aplicar los principios democráticos de justicia social favoreciendo la participación democrática.
  • Analizar las desigualdades sociales entre los estudiantes.
  • Ofrecer a los estudiantes la oportunidad de ser miembros críticos y productivos de una sociedad democrática.
  • Promover la acción social frente al racismo, la discriminación y la xenofobia.
  • Apoyar cambios no sólo ideológicos, sino políticos, económicos y educativos que afectan a todos los ámbitos de la vida diaria.
Para alcanzar estos objetivos o metas, la Educación Intercultural (EI) destina sus esfuerzos hacia los diferentes colectivos que van a formar parte de esa relación y para que una sociedad llegue a ser realmente intercultural, todos los grupos que la integran deben estar en condiciones de igualdad, sea cual sea su cultura, es necesario que se combinen muchos esfuerzos que impliquen al conjunto de las partes de una sociedad. Es difícil poder avanzar si se dirigen estos esfuerzos, únicamente, hacia los grupos mayoritarios o sólo hacia los grupos minoritarios; y también es difícil avanzar si restringimos la intervención tan solo al mundo de la escuela, pero es desde la escuela donde podemos trabajar de una forma privilegiada, por el respeto hacia lo diferente, y por una sociedad más plural, más variada, más rica, podemos combatir el racismo, la discriminación y la xenofobia. Por eso, se da esta nueva propuesta de la EI para poder encontrar claves como la diferencia cultural, que está presente en los centros educativos, sea percibida como una riqueza y motivo de crecimiento mutuo. Claves que nos ayuden a replantear los conflictos que surgen en el marco escolar y nos puedan servir realmente como verdaderos instrumentos de aprendizaje.

4. Relación entre la cultura y la educación

Los conceptos de cultura y educación están estrechamente interrelacionados, es decir, la cultura forja los contenidos, los modos de funcionamiento y los contextos de la educación, porque configura nuestros marcos de referencia, nuestras maneras de pensar y comportarnos, nuestras creencias y aún nuestros sentimientos. Todos los que participan en la educación, mencionando a: los profesores, los alumnos, los encargados de la elaboración de programas curriculares y los miembros de la comunidad, logran incorporar sus perspectivas y aspiraciones culturales en lo que se enseña (el contenido) y en la forma de hacerlo (la estrategia).
La cultura, como fenómeno colectivo e histórico, no puede existir sin una continua transmisión y enriquecimiento mediante la educación, y la educación organizada apunta a menudo a alcanzar esta meta por lo que se ve claramente dicha relación entre estos dos conceptos.


Niños recibiendo una educación bilingüe intercultural
5. Educación Bilingüe Intercultural (EBI)

Al hablar del tema de la Educación Bilingüe Intercultural, vemos que tiene como misión la transmisión y participación de los conocimientos, costumbres y tradiciones ancestrales; pero sin embargo, por el desconocimiento y la falta de investigación se están olvidando dichos conocimientos indígenas, por lo que esto ha contribuido a la desvalorización y a la pobreza cultural, la pérdida de la lengua y la distorsión de los valores culturales, llegando de este modo a la pérdida de la identidad y formando comunidades con personas alienadas.


6. Perfil del docente de EBI: Hacia una posible alternativa

Por la situación en que se encuentra la Educación Bilingüe Intercultural, hablaré un poco acerca del perfil que debe tener todo docente de EBI para que, de alguna forma, pueda desarrollarse firme y uniformemente en una escuela bilingüe y logre eliminar estos estigmas de prejuicio y olvido por la lengua materna.
Según Enrique Ipiña [2] (político, catedrático y escritor boliviano), nos dice que hay tres actitudes habituales en el educador intercultural: a) Su compromiso con las causas de su pueblo, esto se refiere a que el docente intercultural bilingüe debe tener un compromiso con las causas de su pueblo en la defensa de su dignidad, como el derecho a la identidad cultural, al territorio, a la gestión de sus recursos con autonomía y sin desmedro de sus valores, costumbres e instituciones tradicionales; b) la tolerancia activa, esto se refiere a que el docente lejos de asumir actitudes racistas o de enfrentamiento violento, debería ser un apóstol de la comprensión, del intercambio y de la paz, porque el docente se va a convertir en guía para el desarrollo de las mentes nuevas de los niños y de los jóvenes, quienes tienen derecho a un mundo despojado de la discriminación y el odio que conocieron nuestros mayores; y c) la apertura al mundo, esto se refiere a que el docente intercultural deberá ser un hombre abierto al progreso y a las innovaciones, y esto garantiza la formación de las nuevas generaciones como pueblos capaces de sobrevivir adecuadamente en los tiempos nuevos, sin por ello verse obligados a renunciar a sus valores culturales, por lo tanto, el educador intercultural debe ser hombre abierto al mundo moderno y a sus rápidos y profundos cambios.


La docente debe conocer las necesidades de sus alumnos
Por otra parte, buscando favorecer el desarrollo integral de los estudiantes, el despliegue de sus potencialidades y el desarrollo de las capacidades, los conocimientos, las actitudes y los valores fundamentales que cada persona debe poseer para actuar adecuada y eficazmente en los diversos ámbitos de la sociedad, es aquí donde los maestros tienen una gran labor que el perfil docente lo caracterizan y hacen sobresalir los rasgos que los distinguen dando a conocer su vocación, expresando sus capacidades, habilidades y valores que estén en el camino por donde llevarán a los estudiantes. Por ejemplo, esto lo vemos en las jornadas que semestre a semestre realizan, ya que el docente debe llevar una planificación de las actividades que sus alumnos realizarán día a día, no se puede simplemente llegar al aula de clases y darles una hojita para que ellos pinten o dibujen, de igual manera esto se debe realizar en una escuela bilingüe, ya que es muy importante que los docentes enseñen a los estudiantes cosas que les sirvan en su vida cotidiana y que sobre todo los ayude a superar algunas desventajas que la vida les ponga en su camino, por lo que no se debe desacreditar a las personas por el simple hecho de que no hablen o no entiendan algún idioma, como dice la Constitución: “Todos somos iguales” y por este motivo no debemos ser docentes que simplemente estemos ocupando un lugar en alguna aula por el simple hecho de cobrar, y más bien el verdadero educador es aquel que siembra en los alumnos conocimientos que estén bien fundamentados y sobre todo importantes y que les ayuden a superarse a lo largo de su vida cotidiana.

Según lo planteado anteriormente y haciendo un análisis, vemos que si un docente desea ser o ya es un profesor bilingüe deberá tener conocimientos no solo de una lengua diferente, sino también para saber llevar a cabo una solución a alguna dificultad que pueda presentarse dentro del aula de clases en relación al alumno. Por ejemplo: podemos encontrarnos con niños que sean sordos, mudos o con alguna otra discapacidad. Entonces, ante ello, el docente deberá tener amor hacia lo diferente y tener conocimientos del manejo de las necesidades educativas especiales aplicando estrategias, actividades, y trabajando en conjunto para atender dichas necesidades que poseen los estudiantes.


7. Conclusiones

A lo largo de todo lo expuesto, puedo decir que llegué a la conclusión de que la Educación Intercultural es un paso más para la integración de minorías dentro de nuestro Sistema Educativo Actual, pero no debe ser el único, sino que ha de formar parte de una serie de medidas que han de ser tomadas en cuenta si se quiere formar una sociedad democrática y plural, donde todos sus componentes sean ciudadanos y ciudadanas en pleno derecho.
Vemos que nos encontramos ante una sociedad en continuo proceso de construcción y cambios. Sobre las bases tradicionales se van edificando nuevas estructuras, gracias a la aportación de las diferentes culturas. En este proceso, comparten protagonismo tanto las personas y los grupos que se incorporan como los que ya forman parte de la sociedad de acogida, cada cual con sus características determinadas y compartiendo un espacio común. Es un problema cuya solución entraña cierta dificultad para resolverlo exitosamente y es necesario contar con un análisis que permita entender las claves del fenómeno de la Educación Intercultural sobre las que se quiere actuar.
Una sociedad es verdaderamente democrática cuando cree con firmeza en valores de igualdad, libertad y construye, a pesar de las dificultades, una convivencia social comunitaria. Siendo esta firmeza más fuerte aún en las Instituciones Educativas por abrir al futuro, al mundo, a la aventura de la vida de niños, niñas y jóvenes. De ahí, la importancia de educarlos en la tolerancia y el respeto a la “diferencia”, un camino que, hoy por hoy, todavía resulta difícil de recorrer; pero no imposible.
Si la democracia es el triunfo de las mayorías, la auténtica democracia es el respeto a las minorías (políticas, religiosas, ideológicas, lingüísticas o étnicas) y la ESCUELA el espacio óptimo, para la formación de todos los valores que fundamenta a toda sociedad democrática, pluricultural, sin fronteras, cada vez más interdependiente de este siglo XXI.
Responder a la “diversidad” desde el principio y en todas las decisiones que la planificación del proceso educativo conlleva, es una de las tareas principales de la Escuela de hoy, además, para que el proceso de reflexión y de toma de decisiones sea realmente útil, el centro educativo deberá ir adoptando decisiones concretas, opciones educativas compartidas por el conjunto de personas que forman la comunidad escolar.

Desde mi punto de vista, educar para la interculturalidad no es solo un problema de recursos, sino es un conjunto de convicciones tanto sociales, como culturales y pedagógicos, en donde intervienen de la misma forma toda la comunidad educativa (directores, profesores, alumnos y padres de familia).

Bibliografía
  • ZÚÑIGA CASTILLO, Madeleine y ANSIÓN MALLET, Juan. (1997). Interculturalidad y Educación en el Perú. Foro Educativo, Lima.
  • SAEZ ALONSO, Rafael. (2001). Tendencias actuales de la educación intercultural.


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[1] DEWEY, John (1995). Democracia y Educación. Ediciones Morata, España.
[2] IPIÑA MELGAR, Enrique (1997). Condiciones y perfil del docente de educación intercultural bilingüe. Revista Iberoamericana de Educación, n°13. Pág. 99-109.