La Educación Intercultural, un derecho para todos
En un país que experimenta cambios tanto en lo cultural, político, económico y social, la educación tiene una misión importante que cumplir hacia la cohesión social y la coexistencia pacífica, y esto se puede dar mediante programas que alienten al diálogo entre estudiantes de diferentes culturas, por lo que la educación puede contribuir, de modo importante y significativo, a propiciar sociedades sostenibles y tolerantes.
En un país que experimenta cambios tanto en lo cultural, político, económico y social, la educación tiene una misión importante que cumplir hacia la cohesión social y la coexistencia pacífica, y esto se puede dar mediante programas que alienten al diálogo entre estudiantes de diferentes culturas, por lo que la educación puede contribuir, de modo importante y significativo, a propiciar sociedades sostenibles y tolerantes.
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| Al hablar de Educación Intercultural es asumir la situación de la diversidad cultural. |
Entonces, podríamos decir que la EDUCACIÓN INTERCULTURAL sería una respuesta (como propuesta) al reto de brindar una educación de calidad para todos. Y ello se refleja y se expresa en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), que dice: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”.
La denominación de “educación intercultural” alude a la actitud de asumir positivamente la situación de diversidad cultural en la que uno se encuentra. También se sostiene que es la modalidad educativa más indicada para promover procesos de integración al interior de las escuelas que confluyan en relaciones democráticas y solidarias. Sin embargo, tal afirmación sólo tiene sentido si es que de antemano aceptamos que tanto la sociedad como las escuelas son un espacio de encuentro para grupos humanos diversos que, además, están en permanente transformación.
Entonces, dando un preámbulo del tema central que abordaremos, en los siguientes puntos se tratará de aclarar algunos conceptos como; qué entendemos por: intercultural, interculturalidad, educación, como también de la Educación Intercultural (EI), la meta de la EI, además de la relación entre cultura y educación. Acto seguido, se presenta como alternativa en el ámbito educativo lo que llamamos Educación Bilingüe Intercultural (EBI), así como algunas condiciones y el perfil que debe tener todo docente de EBI. Por último, se expone brevemente algunas conclusiones o reflexiones finales acerca del tema expuesto en este blog.
1. Definiendo los términos "intercultural", "interculturalidad", "educación"
Cuando hablamos
de “Intercultural”, este término no se limita
a describir una situación particular, sino que define un enfoque o proceso
dinámico de naturaleza social en el que los participantes son impulsados, positivamente, a ser conscientes de su interdependencia al relacionarse con las diferentes
culturas.
Incluso, al hablar de “Interculturalidad” hacemos referencia a
las relaciones evolutivas entre grupos culturales. Por lo que puede ser
definida como “la presencia e interacción equitativa de diversas culturas y la
posibilidad de generar expresiones culturales compartidas, adquiridas por medio
del diálogo y de una actitud de respeto mutuo”. Entonces, la interculturalidad
supone el multiculturalismo y es la resultante del intercambio y el diálogo “intercultural”
en los planos local, nacional, regional o internacional.
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| Todos tenemos los mismos derechos y deberes, a pesar de pertenecer a diferentes culturas o etnias. |
De todas esas instituciones
que ejercen su influencia, la escuela sigue siendo la institución
educativa más visible, y su función es primordial y fundamental para el
desarrollo de la sociedad. Además que, la escuela aspira a realizar y
desarrollar el potencial de los estudiantes mediante la transmisión de conocimientos
y la creación de competencias, actitudes y valores que los capaciten para vivir
en la sociedad.
Sin lugar a dudas, la
educación tiene una función y un papel importante que desarrollar en el diálogo
entre culturas, contribuyendo a derribar muros fraguados por la ignorancia, la
incomprensión, la inseguridad y la falta de comunicación y solidaridad. Para
que la diversidad étnica y cultural se transforme en algo enriquecedor es
preciso partir de un reconocimiento entre iguales, respetar la diversidad y promover
el intercambio entre las culturas.
2. Educación Intercultural (EI)
Al hablar de “Educación Intercultural” dentro del contexto educativo, nos referimos a una tendencia reformadora en la práctica educativa que trata de responder a la diversidad cultural de las sociedades actuales. Podríamos delimitarla como la referida a los programas y prácticas educativas diseñados e implementados para mejorar el rendimiento educativo de las poblaciones étnicas y culturales minoritarias y, a la vez, preparar a los alumnos del grupo mayoritario para aceptar y aprender las culturas y experiencias de los grupos minoritarios.
3. Hacia la meta de la Educación Intercultural
Dentro de
la meta de la Educación Intercultural está el responder no sólo al hecho de lo que
significa la realidad de una sociedad diversa, intercultural y étnicamente
plural, sino también implicarse en el proyecto de una sociedad futura, no sólo
emergente sino tenerlo presente. Ésta es una realidad plural y compleja,
caracterizada por el intercambio y la movilidad de las personas y de sus
sistemas de valores y modelos socioculturales, así como la convivencia
enriquecedora de diversidades culturales en un mismo lugar.
Llevar a cabo esta meta no
es nada fácil y la experiencia de cada día lo demuestra. A veces, esta
convivencia de distintas culturas en un mismo entorno es conflictiva y genera
malentendidos e incomprensiones.
Por lo tanto, la meta final
de la Educación Intercultural debe ser el de transformar a la sociedad en
un medio más justo y democrático. Se trata sin duda de una meta ambiciosa
que confía en las escuelas como agentes de cambio social y
educativo. Según el pensamiento de John Dewey [1] (filósofo, pedagogo y psicólogo estadounidense) nos dice que: “las
instituciones educativas se encuentran en una posición privilegiada para promover
la transformación social, de modo que se superen las desigualdades
(racismo personal e institucional, etnocentrismo, desigual
distribución de recursos, relaciones de poder desiguales, etc.)”. En este
sentido, los objetivos de la Educación Intercultural que se pueden
plantear serían:
- Aplicar los principios democráticos de justicia social favoreciendo la participación democrática.
- Analizar las desigualdades sociales entre los estudiantes.
- Ofrecer a los estudiantes la oportunidad de ser miembros críticos y productivos de una sociedad democrática.
- Promover la acción social frente al racismo, la discriminación y la xenofobia.
- Apoyar cambios no sólo ideológicos, sino políticos, económicos y educativos que afectan a todos los ámbitos de la vida diaria.
Para alcanzar estos objetivos o metas, la
Educación Intercultural (EI) destina sus esfuerzos hacia los diferentes
colectivos que van a formar parte de esa relación y para que una sociedad llegue
a ser realmente intercultural, todos los grupos que la integran deben estar en
condiciones de igualdad, sea cual sea su cultura, es necesario que se combinen
muchos esfuerzos que impliquen al conjunto de las partes de una sociedad. Es
difícil poder avanzar si se dirigen estos esfuerzos, únicamente, hacia los
grupos mayoritarios o sólo hacia los grupos minoritarios; y también es difícil avanzar si
restringimos la intervención tan solo al mundo de la escuela, pero es desde la
escuela donde podemos trabajar de una forma privilegiada, por el
respeto hacia lo diferente, y por una sociedad más plural, más variada, más
rica, podemos combatir el racismo, la discriminación y la xenofobia. Por eso, se
da esta nueva propuesta de la EI para poder encontrar claves como la diferencia
cultural, que está presente en los centros educativos, sea percibida como una
riqueza y motivo de crecimiento mutuo. Claves que nos ayuden a replantear los
conflictos que surgen en el marco escolar y nos puedan servir realmente como
verdaderos instrumentos de aprendizaje.
4. Relación entre la cultura y la educación
Los
conceptos de cultura y educación están estrechamente interrelacionados, es decir,
la cultura forja los contenidos, los modos de funcionamiento y los contextos de
la educación, porque configura nuestros marcos de referencia, nuestras maneras
de pensar y comportarnos, nuestras creencias y aún nuestros sentimientos. Todos
los que participan en la educación, mencionando a: los profesores, los
alumnos, los encargados de la elaboración de programas curriculares y los miembros
de la comunidad, logran incorporar sus perspectivas y aspiraciones culturales
en lo que se enseña (el contenido) y en la forma de hacerlo (la estrategia).
La cultura, como fenómeno
colectivo e histórico, no puede existir sin una continua transmisión y
enriquecimiento mediante la educación, y la educación organizada apunta a
menudo a alcanzar esta meta por lo que se ve claramente dicha relación entre estos
dos conceptos.
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| Niños recibiendo una educación bilingüe intercultural |
Al hablar del tema de la Educación Bilingüe Intercultural, vemos que tiene como misión la transmisión y participación de los conocimientos, costumbres y tradiciones ancestrales; pero sin embargo, por el desconocimiento y la falta de investigación se están olvidando dichos conocimientos indígenas, por lo que esto ha contribuido a la desvalorización y a la pobreza cultural, la pérdida de la lengua y la distorsión de los valores culturales, llegando de este modo a la pérdida de la identidad y formando comunidades con personas alienadas.
6. Perfil del docente de EBI: Hacia una posible alternativa
Por la situación en que se encuentra la Educación Bilingüe Intercultural, hablaré un poco acerca del perfil que debe tener todo docente de EBI para que, de alguna forma, pueda desarrollarse firme y uniformemente en una escuela bilingüe y logre eliminar estos estigmas de prejuicio y olvido por la lengua materna.
Según Enrique Ipiña [2] (político,
catedrático y escritor boliviano), nos dice que hay tres actitudes habituales
en el educador intercultural: a) Su compromiso con las causas de su pueblo,
esto se refiere a que el docente intercultural bilingüe debe tener un
compromiso con las causas de su pueblo en la defensa de su dignidad, como el derecho
a la identidad cultural, al territorio, a la gestión de sus recursos con
autonomía y sin desmedro de sus valores, costumbres e instituciones
tradicionales; b) la tolerancia activa, esto se refiere a que el docente lejos
de asumir actitudes racistas o de enfrentamiento violento, debería ser un
apóstol de la comprensión, del intercambio y de la paz, porque el docente se
va a convertir en guía para el desarrollo de las mentes nuevas de los niños y
de los jóvenes, quienes tienen derecho a un mundo despojado de la
discriminación y el odio que conocieron nuestros mayores; y c) la apertura al
mundo, esto se refiere a que el docente intercultural deberá ser un hombre
abierto al progreso y a las innovaciones, y esto garantiza la formación de las
nuevas generaciones como pueblos capaces de sobrevivir adecuadamente en los
tiempos nuevos, sin por ello verse obligados a renunciar a sus valores
culturales, por lo tanto, el educador intercultural debe ser hombre abierto al
mundo moderno y a sus rápidos y profundos cambios.
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| La docente debe conocer las necesidades de sus alumnos |
Según lo planteado anteriormente y haciendo un análisis, vemos que si un docente desea ser o ya es un profesor bilingüe deberá tener conocimientos no solo de una lengua diferente, sino también para saber llevar a cabo una solución a alguna dificultad que pueda presentarse dentro del aula de clases en relación al alumno. Por ejemplo: podemos encontrarnos con niños que sean sordos, mudos o con alguna otra discapacidad. Entonces, ante ello, el docente deberá tener amor hacia lo diferente y tener conocimientos del manejo de las necesidades educativas especiales aplicando estrategias, actividades, y trabajando en conjunto para atender dichas necesidades que poseen los estudiantes.
7. Conclusiones
A lo largo de todo lo expuesto, puedo decir que llegué a la conclusión de que la Educación Intercultural es un paso más para la integración de minorías dentro de nuestro Sistema Educativo Actual, pero no debe ser el único, sino que ha de formar parte de una serie de medidas que han de ser tomadas en cuenta si se quiere formar una sociedad democrática y plural, donde todos sus componentes sean ciudadanos y ciudadanas en pleno derecho.
Vemos que nos encontramos
ante una sociedad en continuo proceso de construcción y cambios. Sobre las
bases tradicionales se van edificando nuevas estructuras, gracias a la
aportación de las diferentes culturas. En este proceso, comparten protagonismo
tanto las personas y los grupos que se incorporan como los que ya forman parte
de la sociedad de acogida, cada cual con sus características determinadas y
compartiendo un espacio común. Es un problema cuya solución entraña cierta
dificultad para resolverlo exitosamente y es necesario contar con un análisis
que permita entender las claves del fenómeno de la Educación Intercultural
sobre las que se quiere actuar.
Una sociedad es
verdaderamente democrática cuando cree con firmeza en valores de igualdad,
libertad y construye, a pesar de las dificultades, una convivencia social
comunitaria. Siendo esta firmeza más fuerte aún en las Instituciones Educativas
por abrir al futuro, al mundo, a la aventura de la vida de niños, niñas y
jóvenes. De ahí, la importancia de educarlos en la tolerancia y el respeto a la
“diferencia”, un camino que, hoy por hoy, todavía resulta difícil de recorrer;
pero no imposible.
Si la democracia es el
triunfo de las mayorías, la auténtica democracia es el respeto a las minorías
(políticas, religiosas, ideológicas, lingüísticas o étnicas) y la ESCUELA el
espacio óptimo, para la formación de todos los valores que fundamenta a toda
sociedad democrática, pluricultural, sin fronteras, cada vez más
interdependiente de este siglo XXI.
Responder a la “diversidad”
desde el principio y en todas las decisiones que la planificación del proceso
educativo conlleva, es una de las tareas principales de la Escuela de hoy,
además, para que el proceso de reflexión y de toma de decisiones sea realmente
útil, el centro educativo deberá ir adoptando decisiones concretas, opciones
educativas compartidas por el conjunto de personas que forman la comunidad
escolar.
Desde mi punto de vista,
educar para la interculturalidad no es solo un problema de recursos, sino es un
conjunto de convicciones tanto sociales, como culturales y pedagógicos, en
donde intervienen de la misma forma toda la comunidad educativa (directores,
profesores, alumnos y padres de familia).
Bibliografía
_____________________________
[1] DEWEY, John (1995). Democracia y Educación. Ediciones Morata, España.
[2] IPIÑA MELGAR, Enrique (1997). Condiciones y perfil del docente de educación intercultural bilingüe. Revista Iberoamericana de Educación, n°13. Pág. 99-109.
Bibliografía
- ZÚÑIGA CASTILLO, Madeleine y ANSIÓN MALLET, Juan. (1997). Interculturalidad y Educación en el Perú. Foro Educativo, Lima.
- SAEZ ALONSO, Rafael. (2001). Tendencias actuales de la educación intercultural.
_____________________________
[1] DEWEY, John (1995). Democracia y Educación. Ediciones Morata, España.
[2] IPIÑA MELGAR, Enrique (1997). Condiciones y perfil del docente de educación intercultural bilingüe. Revista Iberoamericana de Educación, n°13. Pág. 99-109.




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